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sábado, 21 de enero de 2012

Preparados para Su Venida / Sermones de Stephen Bohr

Seminario dedicado a la preparación para la Segunda Venida de Cristo.


• Tema 1: Sin temor en el Juicio

Serie de siete temas presentados por el pastor Stephen P. Bohr. Y producido por el Centro Audiovisual Digital (CAD) de la Corporación Universitaria Adventista / Universidad Adventista de Colombia.


• Tema 2: Como ladrón en la noche


• Tema 3: Un oasis en el Tiempo


• Tema 4: El Fuego consumidor


• Tema 5: Lo Santo y lo Profano


• Tema 6: La Luz Mayor y Menor


• Tema 7: Reflexiones sobre Daniel
Enlace

Fuente: Jespadillchannel /Youtube
Autor: Stephen P. Bohr, nació en Wisconsin, creció en Venezuela, donde sus padres sirvieron como misioneros. Durante más de 30 años que ha servido como pastor, profesor de teología, consejero de la juventud, y evangelista reconocida en todo el mundo. Presenta tambien en 3ABN la conocida serie “New Perspectives on the Spirit of Prophecy” (Nuevas perspectivas en el Espíritu de Profecía) y es autor de la innovadora serie, "Cracking the Genesis Code" (Descifrando el Código de Génesis). También es Presidente del ministerio independiente SECRETS UNSEALED y sirve como pastor de la Iglesia Adventista del Séptimo Día Central de Fresno, California.









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lunes, 26 de septiembre de 2011

Apocalipsis: Terremotos, maremotos, guerras, crisis… ¿Será que se acerca el fin? Por Fernando L. Canale

“Todo —los pueblos y ciudades aplastadas por un torrente de barro y muerte— es abrumador y casi incomprensible”.1 Con estas palabras Paul Theroux expresaba la impresión de millones frente a la devastación del épico maremoto que recientemente arrasó a Japón. Pero eso no era todo lo que sucedía en el mundo. En un artículo titulado, “Aumenta el caos total: Catástrofes nucleares, revoluciones, y tensiones económicas”, la periodista Tina Brown reflexionaba: “¿Se ha enloquecido el mundo?” 2

Sintetizando los desastres que se sucedieron rápidamente durante los primeros meses de este año, la portada de la revista Newsweek anunciaba ominosamente: “Llegó el Apocalipsis: maremotos, terremotos, desastres nucleares, revoluciones, economías al borde de la ruina. ¿Qué nos depara el futuro?” 3 A pesar de los extraordinarios avances de la ciencia y la tecnología, las perspectivas no parecen alentadoras para la humanidad.

La pregunta ¿qué nos depara el futuro? nos confronta con nuestro destino personal y colectivo. Muchos suponen que pensar en el futuro no es posible ni importante porque, de acuerdo con el dicho, “lo que será, será”; el futuro está fuera de nuestras manos. Sin embargo, vivir implica anticipar el futuro. Consecuentemente, todos tenemos algunas ideas acerca de lo que ocurrirá. Aunque a simple vista nuestras expectativas parezcan meras opiniones personales para compartir entre amigos, ellas determinan en gran manera lo que hacemos y llegaremos a ser. Por lo tanto conviene que pensemos en lo que puede depararnos el futuro.

Anticipando el futuro

La ciencia, los horóscopos, y los médiums espiritistas son algunas de las maneras en que los seres humanos intentan anticipar lo que sucederá. Pero la única forma de hacerlo con seguridad es consultando a Aquel que por naturaleza es dueño del futuro: Dios. Entonces, nuestra pregunta acerca de lo que nos depara futuro debiera ser: ¿Qué nos dice Dios acerca de lo que ocurrirá con nuestro planeta? Para poder contestar esta pregunta debemos considerar lo que nuestro Señor Jesucristo dijo acerca del futuro a sus discípulos.

¿Temor o esperanza?

¿Debemos temer las cosas que sobrevendrán a la tierra o podemos abrigar esperanza en un mundo mejor? En nuestros días asociamos la palabra “Apocalipsis” con la destrucción total del planeta Tierra, y por lo tanto la relacionamos con eventos extremadamente destructivos. 4 Una perspectiva tal solo puede generar temor y ansiedad acerca de las cosas que sobrevendrán.

Sin embargo, el mensaje del Apocalipsis no se centra en la destrucción del planeta sino en su restauración total física y espiritual (Apocalipsis 21:1). Pero de acuerdo con la Biblia, hay algo más importante en el futuro del planeta Tierra que la renovación a su perfección original. El Cristo quien ascendió a los cielos después de su muerte y resurrección prometió que retornaría en las nubes (Hechos 1:11) para morar con los seres humanos (S. Juan 14:1-3; Apocalipsis 21:3). Estos acontecimientos monumentales solo pueden generar esperanza y una visión altamente positiva del futuro de la humanidad.

La cercanía del futuro que anhelamos

Pero ¿cómo se relaciona la multiplicación de hechos catastróficos con la venida de Cristo y el futuro grandioso de nuestro planeta? Cuando sus discípulos le preguntaron cuándo su reino sería instaurado, Jesús mencionó, entre otras cosas, que antes de su retorno a la tierra habría guerras y rumores de guerras; se levantaría nación contra nación, y reino contra reino; y habría pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares (S. Mateo 24:6–8). Estos acontecimientos indicarían la cercanía de su venida, como los nuevos retoños de la higuera indican que el verano está a las puertas (S. Mateo 24:32, 33). Desde la perspectiva de la fe cristiana, entonces, las catástrofes se transforman en signos de esperanza. Ellas anuncian el pronto regreso del Salvador del mundo y la inauguración de su reinado eterno.

Accediendo al futuro eterno

Desde la perspectiva humana, las catástrofes que se suceden rápidamente y aumentan en intensidad auguran un futuro incierto y desesperanzador. Pero el poder creador y la fidelidad de Cristo garantizan el cumplimiento de su promesa de restaurar nuestro planeta a su perfección original (Apocalipsis 21:5). Pero, ¿quiénes participarán en el futuro glorioso de la humanidad cuando Cristo regrese? Cristo dejó claro que solo aquellos quienes por fe acepten la primacía de su voluntad y vivan permanentemente de acuerdo con ella participarán en su futuro reino. Consecuentemente, Cristo recomendó a sus discípulos que estuvieran preparados para el día de su venida (S. Mateo 24:42-44). La preparación es necesaria porque el mismo Cristo la tomará en cuenta cuando juzgue quienes participarán en su futuro reino y determine quienes serán excluidos de él para siempre (S. Mateo 25:31-46).

El futuro hoy

¿Qué preparación necesitamos para participar del futuro glorioso de la humanidad? Necesitamos poseer fe y amor en Cristo (Santiago 2:5) que nazcan sinceramente de lo profundo de nuestro corazón (Deuteronomio 6:5; S. Lucas 10:27). Tener fe significa confiar plenamente en Dios como los niños confían en sus padres (S. Mateo 18:3). Confiar en su voluntad, su ley y sus promesas expresadas en las Sagradas Escrituras. Amar a Cristo significa abrirle el corazón completamente y aceptar su consejo y dirección (ver Proverbios 23:26). Al depositar nuestra confianza en Dios y amarlo, nos arrepentimos de los errores de nuestra vida pasada y comenzamos una nueva manera de vivir bajo la dirección y compañía de Cristo (S. Mateo 3:2, S. Juan 3:5). Esta transformación interna y externa nos hace miembros del reino de Cristo ahora y nos asegura por su gracia una parte en la asombrosa renovación del planeta que Cristo ejecutará antes de establecer su reino eterno sobre la tierra.

Conclusión

Recientemente, una secuencia de catástrofes impresionantes ha llamado la atención del mundo y nos invita a pensar acerca del futuro. Al considerar estos hechos catastróficos, la mayoría de los seres humanos percibimos solo proporciones alarmantes de destrucción y desorden social. Nuestra aprensión crece cuando advertimos que la ciencia y la tecnología humanas son impotentes para anticiparlos, prevenirlos y evitarlos. No es de extrañar que la revista Newsweek preguntara: “¿Qué nos depara el futuro?”

Desde la perspectiva humana, el futuro parece ser una fuente inagotable de desastres que amenazan la vida y estabilidad del planeta. La noción que un mega desastre o una secuencia de ellos pueda destruir la vida en nuestro planeta parece ganar credibilidad. Esta situación inevitablemente engendra temor e inseguridad que solo pueden afectar nuestra existencia negativamente.
Pero desde la perspectiva de la fe cristiana, los mismos acontecimientos no se ven como heraldos de más calamidades y destrucción sino como señales de la pronta llegada del futuro eterno deseado por todas las naciones. Nos dicen que la historia como la conocemos se acerca a su final. La aurora de una nueva historia de la humanidad se aproxima vertiginosamente. Querido lector, te animo a considerar ambas perspectivas cuidadosamente. No olvides que el futuro eterno está disponible para ti ahora en la persona de Jesucristo. ¿Depositarás tu fe y amor en él? Lo que el futuro te deparará depende de la forma en que contestes a esta pregunta.





Fuente: El Centinela
Autor: Fernando L. Canale, PhD, profesor de Filosofía y Teología de Andrews University, EEUU. Licenciado en Teología, Profesor de Filosofía y Pedagogía de la Universidad Adventista del Plata, Argentina. Licenciado en Filosofía, Universidad Católica de Santa Fe, Argentina.
Referencias: 1. Paul Theroux, “Nightmare and Defiance”, Newsweek, 20 de marzo, 2011. 2. Tina Brown, “The Mayhem Mounts: Meltdowns, Revolts, and Economic Stress”, Newsweek, 20 de marzo, 2011. 3. Portada de Newsweek, 20 de marzo, 2011. 4. Véase por ejemplo “Apocalypse”, New Oxford American Dictionary, (Oxford: Oxford University Press, 2005).







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lunes, 12 de septiembre de 2011

La interpretación apocalíptica. Por Alberto Treiyer

En los días de Jesús había mucha confusión con respecto al verdadero Mesías debido a las tantas teorías que el diablo había levantado sobre los pasajes bíblicos que lo anunciaban (Mat 16:13-17). Dos milenios más tarde, en las postrimerías del mundo, la confusión con respecto a la hora en que vivimos parece ser mayor debido a las tantas teorías que el diablo ha levantado con respecto a las profecías que predicen su venida. Siendo que tenemos el privilegio de vivir en una época científica en donde todos los datos necesarios se saben con respecto al origen de las diferentes ideas, convendrá repasar brevemente los principios de interpretación que se levantaron en determinados épocas de la historia cristiana. Lo haremos en forma cronológica para luego considerar el impacto que tienen hoy en el mundo.

Los problemas que encontramos en el Nuevo Testamento con respecto al verdadero Mesías o Cristo prometido, tuvieron que ver con la identificación del Mesías, no con el escepticismo moderno que niega que se haya tratado de profecías reales.

Para cumplir con el mandato evangélico de predicar el mensaje a todo el mundo, los primeros cristianos recurrieron a las profecías de Daniel para probar la autenticidad de la Palabra de Dios. Con el propósito de debilitar su mensaje, Celso, Porfirio y otros sabios paganos declararon que las profecías de Daniel fueron escritas por otro autor que, en el S. II antes de Cristo, usó su nombre para hacer creer que sus visiones eran una profecía. Las visiones del presunto Daniel, por consiguiente, eran una "vaticinia post-eventum", es decir, una fábula escrita después que los hechos se dieron. Los así llamados "padres" del segundo y tercer siglos fueron llamados "apologistas", porque tuvieron que defender la fe cristiana de todos esos ataques paganos.

Tanto los judíos como los cristianos (los así llamados padres y doctores de la iglesia en los primeros siglos), entendieron que el cuarto imperio anunciado por Daniel era el de Roma. De manera que no solamente esperaban su derrumbe, sino también la venida del anticristo que sucedería a los césares o emperadores (la única excepción fue Agustín de Hipona, por creer que el milenio había comenzado con el triunfo del cristianismo sobre el paganismo).

Esto continuó así durante toda la Edad Media, pero en forma retrospectiva. En lugar de esperar el anticristo para el futuro, fueron identificando cada vez más al anticristo en el levantamiento del papado romano, hasta pasar a ser esa la interpretación dominante de todos los movimientos religiosos opuestos a Roma, ya desde mucho antes de la Reforma del S. XVI.

Para desviar el golpe, J. Henten primero en 1547, y luego el jesuita Luis de Alcázar en 1614, fundaron la interpretación preterista aduciendo que el anticristo fue Nerón que había sido prefigurado en la historia de Antíoco Epífanes (gobernador griego seléucida que profanó el atrio del templo de Jerusalén a mediados del S. II AC). Notemos que lo que estos autores hicieron fue, en realidad, retomar la crítica pagana contra los cristianos de los primeros siglos, para negar el cumplimiento de la profecía que se refería a sus días).

Dándose cuenta de que el preterismo jamás iba a poder explicar todo el cúmulo de profecías bíblicas, otro jesuita español, Francisco Rivera (1590) fundó el futurismo, que consiste en posponer toda profecía histórica hacia el futuro. En realidad, ya Tomás de Aquino, el forjador de la teología católica del segundo milenio, había sugerido que el anticristo vendría en el futuro, y reinaría por tres años y medio literales.

Con el racionalismo de los S. XIX y XX, y el escepticismo típico que se originó con la Revolución Francesa, comenzó a negarse la posibilidad de toda profecía bíblica y a adoptarse el preterismo también dentro del protestantismo y, en general, en toda la cristiandad.

Con el existencialismo del S. XX, y el sentimentalismo que se originó con el cansancio de los razonamientos intrincados de los eruditos escépticos, volvió a ponerse el énfasis en el futurismo. Todo lo sensacional, que apelase a los sentidos y extasiase la imaginación, comenzaría a tener lugar aún con respecto a las profecías. Siendo que el futuro no cumplido da más posibilidades para este campo de acción, se fue perdiendo interés en el cumplimiento histórico de las profecías bíblicas, para proyectarlas a un futuro mediato o inminente, según la imaginación del autor.

Hoy muchos autores combinan el preterismo con el futurismo, debido a que captan que ni el uno ni el otro pueden aprobar un examen serio de las profecías apocalípticas. Pero al quitar la espina dorsal que une los dos polos (el pasado y el futuro), revelan el mismo escepticismo de siempre. Al hombre moderno le cuesta encontrar un punto fijo por el cual decir: "Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros" (Luc 4:21).

Una nueva escuela de interpretación que deja de preocuparse por ubicar en el tiempo las profecías de la Biblia, se ha denominado como "idealista". Su único objetivo es tratar de extraer el mensaje que el apóstol trata de dar, sin importarle el contenido histórico futuro al que se dirije. Nos preguntamos si las palabras con las cuales Juan concluyó el Apocalipsis no se aplican indirectamente a ellos también, cuando dijo: "A todo el que escuche las palabras del mensaje profético de este libro le advierto esto...: si alguno quita palabras de este libro de profecía, Dios le quitará su parte del árbol de la vida y de la ciudad santa, descritos en este libro" (Apoc 22:18-19).

Al comenzar el S. XXI, los adventistas son prácticamente los únicos que se atienen todavía al método historicista. No podemos negar que haya incursiones preteristas, futuristas e idealistas en nuestro medio, debido a que las semillas del escepticismo moderno de las que está impregnada la literatura religiosa fuera de nuestra iglesia, no dejan de ejercer su poder mágico en algunos de nuestros hermanos.


¿En qué consiste el método historicista?

En ver toda una secuencia profética, ininterrumpida, desde los días de los escritores bíblicos hasta el fin del mundo. En el caso del cristianismo, este principio consiste en creer realmente en las palabras que Jesús dejó al irse al cielo: "He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mat 28:20). Jesús no estuvo solamente con los discípulos en el primer siglo. No estará únicamente con sus discípulos en el fin del mundo, sino también en toda la etapa intermedia. Esto lo demostró especialmente en el Apocalipsis en el mensaje de las siete iglesias (número que indica algo completo y que, como en las siete fiestas de Israel que abarcaban el período completo del año litúrgico, comprenden en el caso del Apocalipsis un mensaje simbólico que abarca toda la dispensación cristiana).

Así como Jesús anunció para el futuro la "abominación asoladora" de la que había hablado el profeta Daniel (Dan 9:27; 11:31; 12:11; Mat 24;15: ubicado por los autores modernos en el pasado macabeo del S. II AC), también anunció los 1260 días-años para el futuro mediante Juan en el Apocalipsis (Dan 7:25; 12:7-9; Apoc 11:2-3; 12:6,14; 13:5: infructuosamente ligados para el pasado macabeo por los preteristas de hoy).


Conclusión.

Dios quiere que sepamos que Jesús es el mismo "ayer, hoy y por los siglos", y que estará con su pueblo hasta el fin. Quiere que confiemos en sus promesas, mostrándonos que así como cumplió las que tenían que ver con el pasado, cumplirá también las que faltan. En especial en la época final en la que vivimos, quiere que prediquemos convencidos y convertidos, el mensaje del pronto regreso el Señor. A un mundo que duda o divaga fantasiosamente con sueños irreales, quiere que le hagamos ver el gran plan de salvación, el propósito divino en la historia humana, y el desarrollo final del conflicto que terminará para siempre con este mundo de maldad.






Fuente: Contestando tu pregunta
Autor: Dr. Alberto Treiyer. Teólogo e investigador sobre los mensajes bíblicos y proféticos distintivos que Dios nos dio para este tiempo.
B.A., Colegio Adventista del Plata, E. R., Argentina, M.Div. y D.Theol., Universidad de Estrasburgo, Francia.
Nota: originalmente publicado el 1º de marzo de 2009 en esta misma sección de Profecías / Ojo Adventista





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jueves, 6 de mayo de 2010

La Ultima Crisis de la Tierra. Por Elena G. de White

Temor ampliamente difundido en cuanto al futuro

El momento actual es de interés abrumador para todos los que viven. Los gobernantes y los estadistas, los hombres que ocupan puestos de confianza y autoridad, los hombres y mujeres pensadores de todas las clases, tienen la atención fija en los acontecimientos que se producen en derredor nuestro. Observan las relaciones que existen entre las naciones. Observan la intensidad que se apodera de todo elemento terrenal, y reconocen que algo grande y decisivo está por acontecer, que el mundo se encuentra en víspera de una crisis espectacular. -PR 394, c. 1914.

Las calamidades en tierra y mar, la inestabilidad social, las amenazas de guerra, como portentosos presagios, anuncian la proximidad de acontecimientos de la mayor gravedad. Las agencias del mal se coligan y acrecen sus fuerzas para la gran crisis final. Grandes cambios están a punto de producirse en el mundo, y los movimientos finales serán rápidos.- 3JT 280, 1909. 12

Pronto vendrán tiempos angustiosos

El tiempo de angustia, que irá en aumento hasta el fin, está a las puertas. No tenemos tiempo que perder. El mundo está agitado con el espíritu de guerra. Las profecías del capítulo 11 de Daniel casi han alcanzado su cumplimiento final. -RH Noviembre 24, 1904.

El tiempo de angustia -angustia como no ha habido desde que hubo nación [Dan. 12: 1]- es Inminente, y no encontramos como las vírgenes dormidas. Debemos despertar y pedirle al Señor Jesús que nos sostenga con su brazos eternos y nos lleve a través del tiempo de prueba que está ante nosotros. -3MR 305 [1906].

El mundo se está volviendo más y más anárquico. Pronto una gran angustia sobrecogerá a las naciones, una angustia que no cesará hasta que Jesús venga.- RH Febrero 11, 1904.

Estamos en vísperas del tiempo de angustia y nos esperan dificultades apenas sospechadas.- 3JT306,1909.

Nos hallamos en el mismo umbral de la crisis de los siglos. En rápida sucesión se seguirán unos a otros los castigos de Dios: incendios e inundaciones, terremotos, guerras y derramamiento de sangre. PR 208 (c.1914).

Tiempos tormentosos están delante de nosotros, pero no profiramos una palabra de descreimiento o desánimo. -SC 169 (1905). 13

Dios siempre ha advertido en cuanto a los juicios venideros

Dios advirtió siempre a los hombres los juicios que iban a caer sobre ellos. Los que tuvieron fe en su mensaje para su tiempo y actuaron de acuerdo con ella, en obediencia a sus mandamientos, escaparon a los juicios que cayeron sobre los desobedientes e incrédulos.

A Noé fueron dirigidas estas palabras: "Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí". Noé obedeció y se salvó. Este mensaje llegó a Lot: "Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va a destruir esta ciudad" (Gén. 7: 1; 19: 14). Lot se puso bajo la custodia de los mensajeros celestiales y se salvó. Así también los discípulos de Cristo fueron advertidos acerca de la destrucción de Jerusalén. Los que se fijaron en la señal de la ruina inminente y huyeron de la ciudad escaparon a la destrucción. Así también ahora hemos sido advertidos acerca de la segunda venida de Cristo y de la destrucción que ha de sobrecoger al mundo. Los que presten atención a la advertencia se salvarán.- DTG 588 (1898).

Dios nos ha dicho qué esperar en nuestros días

Antes de la crucifixión, el Salvador había predicho a sus discípulos que iba a ser muerto y que resucitaría del sepulcro, y hubo ángeles presentes para grabar esas palabras en las mentes y en los corazones.* Pero los discípulos esperaban la liberación política del yugo romano y no podían tolerar la idea de que Aquel en quien 14 todas sus esperanzas estaban concentradas, fuese a sufrir una muerte ignominiosa. Desterraron de su mente las palabras que necesitaban recordar, y cuando llegó el momento de prueba, los encontró sin la debida preparación. La muerte de Jesús destruyó sus esperanzas igual que si no se las hubiese predicho.

Así también las profecías nos anuncian el porvenir con la misma claridad con que Cristo produjo su propia muerte a los discípulos. Los acontecimientos relacionados con el fin del tiempo de gracia y la preparación para el tiempo de angustia han sido presentados con claridad. Pero hay miles de personas que comprenden estas importantes verdades de modo tan incompleto como si nunca hubiesen sido reveladas.- CS 118 (1854).

Las profecías acerca de los últimos días demandan nuestra atención

Vi luego el tercer ángel [Apoc. 14: 9-11]. Dijo mi ángel acompañante: "Su obra es terrible. Su misión es tremenda. Es el ángel que ha de separar el trigo de la cizaña, y sellar o atar el trigo para el granero celestial. Estas cosas debieran absorber completamente la mente y la atención". -PE 118 (1854).

Tendremos que comparecer ante magistrados para dar razón de nuestra lealtad a la ley de Dios, para dar a conocer los motivos de nuestra fe; y los jóvenes debieran entender estas cosas. Debieran estar al tanto de las cosas que acontecerán antes del fin de la historia del mundo. Estas cosas tienen que ver con nuestro bienestar eterno, y los maestros y alumnos deben prestarles más atención. -2JT 411 (1900). 15

Debiéramos estudiar los grandes hitos que señalan los tiempos en que vivimos. -4MR 163 (1895).

Aquellos que se coloquen bajo el control de Dios, para ser guiados por él, captarán el paso continuo de los eventos que él ha dispuesto que ocurran. -7T 14 (1902).
Debemos ver en la historia el cumplimiento de la profecía, para estudiar las operaciones de la Providencia en los grandes movimientos de reforma, y para comprender el progreso de los eventos en el ordenamiento de las naciones para el conflicto final de la gran controversia. -8T 307 (1904).

Estúdiense especialmente los libros de Daniel y Apocalipsis

Se necesita un estudio mucho más detenido de la Palabra de Dios; especialmente Daniel y el Apocalipsis deben recibir atención como nunca antes... La luz que Daniel recibió de Dios fue dada especialmente para estos postreros días. -TM 112-113 (1896).

Leamos y estudiemos el capítulo 12 de Daniel. Es una advertencia que todos necesitaremos comprender antes del tiempo del fin. -15 MR 228 (1903).

El último libro del Nuevo Testamento está lleno de verdades que necesitamos entender. -PVGM 103 (1900).

Pronto se cumplirán las predicciones incumplidas del libro de Apocalipsis. Ahora el pueblo de Dios debe estudiar con diligencia esta profecía y entenderla claramente 16. No encubre la verdad; nos advierte con claridad, diciéndonos lo que sucederá en el futuro. -1NL 96 (1903).
Los solemnes mensajes que en el Apocalipsis se dieron en su orden deben ocupar el primer lugar en el pensamiento de los hijos de Dios. -3JT 279 (1904).

El tema debiera mantenerse ante la gente

Hay muchas personas que no comprenden las profecías que se refieren a estos días, y por lo tanto deben ser ilustradas. Es el deber de los centinelas y los laicos dar a la trompeta un sonido certero.- Ev 146 (1875).

Alcen la voz los centinelas ahora, y den el mensaje que es verdad presente para este tiempo. Mostremos a la gente dónde estamos en la historia profética. -2JT 323 (1889).

Hay un día que Dios ha designado, para la conclusión de la historia de este mundo: "Será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin". La profecía se está cumpliendo rápidamente. Debiera decirse mucho, mucho más, sobre estos temas tremendamente importantes. Está cercano el día cuando el destino de las almas se decidirá para siempre...

Debieran realizarse grandes esfuerzos para mantener este tema ante la gente. El hecho solemne de que el día del Señor vendrá repentina, inesperadamente, debe mantenerse no sólo ante la gente del mundo sino también ante nuestras propias iglesias. La alarmante advertencia de la profecía se dirige a cada alma. Que nadie 17 se considere libre del peligro de ser sorprendido. Que ninguna interpretación de la profecía le robe a usted la convicción del conocimiento de los acontecimientos que muestran que este gran evento está cercano.-FE 335-336 (1895).

Manteniendo los eventos futuros en su debida perspectiva

No estamos ahora en condiciones de describir con exactitud las escenas que ocurrirán en nuestro mundo en el futuro, pero sí sabemos que éste es un tiempo cuando debemos velar y orar, porque el gran día del Señor está cercano.-2MS 40 (1901).

La marca de la bestia es exactamente lo que ha sido proclamado. No se comprende todavía todo lo referente a este asunto, ni se comprenderá hasta que se abra el rollo.-2JT 371 (1900).
Muchos apartarán su mirada muy lejos de los deberes actuales, del actual consuelo y de las presentes bendiciones, y pedirán prestado dificultades para la crisis futura. Esto significará fabricar un tiempo de angustia anticipado; y no recibiremos gracia para ninguna de esas pruebas anticipadas.-3MS 438 (1884).

Hay un tiempo de angustia que se aproxima para el pueblo de Dios, pero no hemos de mantener eso constantemente delante de los nuestros, manejándolos de tal manera que pasen por un tiempo de angustia de antemano. Ha de haber un zarandeo entre el pueblo de Dios, pero no es ésta la verdad presente para llevar a las iglesias.-1MS 211 (1890). 18



Fuente: Eventos de los Últimos Días. Enfrentando la crisis final de la tierra / Capitulo 1. Pág. 11-18
Autor: Elena G. de White, los adventistas creemos que ella ejerció el don bíblico de profecía durante más de setenta años de ministerio público.
Nota del editor: La siguiente selección ha sido extraída de la autobiografía de Elena G. de White y describe lo que sucedió durante el verano de 1841, cuando como adolescente luchó para conectarse con Jesús y finalmente halló la paz.

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