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lunes, 19 de marzo de 2012

¿Qué pasa con el mundo? Por Umberto Eco

Dejemos de lado, por el momento, las interpretaciones alarmistas del calendario maya y todas esas profecías del día del Juicio Final.
Lo que sabemos con seguridad es que, día tras día, los diarios están anunciando un futuro que se ve cada vez más deprimente: océanos desbordantes, estaciones del año que desaparecen (dentro de muy poco, al parecer) e impagos económicos –tanto así que el hijo de mis amigos, de 10 años, después de escuchar a sus padres hablar del destino del mundo, rompió a llorar y preguntó: “¿Es que no hay nada agradable en el futuro?”.

Para consolarlo, podría citar numerosas profecías catastróficas a lo largo de la historia, dado que en siglos pasados era bastante común hacer tales predicciones terribles...+ en OPINIONES del MUNDO / ojo adventista, haciendo clic aquí.



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sábado, 21 de enero de 2012

Preparados para Su Venida / Sermones de Stephen Bohr

Seminario dedicado a la preparación para la Segunda Venida de Cristo.


• Tema 1: Sin temor en el Juicio

Serie de siete temas presentados por el pastor Stephen P. Bohr. Y producido por el Centro Audiovisual Digital (CAD) de la Corporación Universitaria Adventista / Universidad Adventista de Colombia.


• Tema 2: Como ladrón en la noche


• Tema 3: Un oasis en el Tiempo


• Tema 4: El Fuego consumidor


• Tema 5: Lo Santo y lo Profano


• Tema 6: La Luz Mayor y Menor


• Tema 7: Reflexiones sobre Daniel
Enlace

Fuente: Jespadillchannel /Youtube
Autor: Stephen P. Bohr, nació en Wisconsin, creció en Venezuela, donde sus padres sirvieron como misioneros. Durante más de 30 años que ha servido como pastor, profesor de teología, consejero de la juventud, y evangelista reconocida en todo el mundo. Presenta tambien en 3ABN la conocida serie “New Perspectives on the Spirit of Prophecy” (Nuevas perspectivas en el Espíritu de Profecía) y es autor de la innovadora serie, "Cracking the Genesis Code" (Descifrando el Código de Génesis). También es Presidente del ministerio independiente SECRETS UNSEALED y sirve como pastor de la Iglesia Adventista del Séptimo Día Central de Fresno, California.









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martes, 24 de mayo de 2011

No nos toca saber los tiempos de Dios

Las predicciones sobre la fecha del regreso de Cristo producen esperanzas falsas y traen descrédito al cristianismo Los libros de Levítico, Mateo y Hechos nos advierten que no deberíamos predecir el futuro, pero esto no ha impedido que otro grupo cristiano prediga el fin del mundo, en esta ocasión, el rapto secreto del pueblo de Dios este 21 de mayo, seguido de una destrucción mundial total en octubre.

Para los adventistas, miembros de una denominación protestante formada después de una predicción incorrecta sobre el fin del mundo en 1844, la atención de los medios que recibió Harold Camping y miles de sus seguidores es una oportunidad de volver a enfatizar la seguridad de la promesa bíblica de la segunda venida de Cristo. También representa una oportunidad de aceptar los tiempos de Dios, dicen los líderes y estudios adventistas de Norteamérica.

"Dios puede elegir venir este sábado si así lo desea, pero es insensato predecirlo como un hecho", dijo Stanley Patterson, profesor asociado de historia de la iglesia en la Universidad Andrews, en Berrien Springs, Míchigan.

"Si los seguidores de Camping entendieran correctamente la Palabra de Dios, ya sabrían que esté hombre está violando lo que Dios dice", dijo Patterson, que con otros cita a Mateo 24:36, donde Jesús expresa: "Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre".

Patterson dijo que especular sobre la voluntad de Dios no es tarea de los humanos, y que hacerlo se aprovecha del temor que tiene la gente del futuro. Una fecha puede dar esperanza a algunas personas, dijo, pero es una tragedia porque es una esperanza falsa.

La Iglesia Adventista fue formada después que Guillermo Miller, quien era un laico bautista en el Estado de Nueva York, enseñó que el libro de Daniel mostraba que Cristo regresaría el 22 de octubre de 1844. Cuando Cristo no regresó, un grupo de sus seguidores volvió a estudiar la Biblia, incluido las declaraciones proféticas de Apocalipsis relacionadas con los mensajes de los tres ángeles. Este grupo formó la Iglesia Adventista, una denominación mundial de casi 17 millones. Pero el establecimiento de fechas de los eventos futuros no forma parte de las enseñanzas de la iglesia.

"Como adventistas, nos identificamos con su deseo que venga Cristo, pero dada nuestra historia, sabemos también lo que sucede cuando se hacen predicciones equivocadas", dijo James Nix, secretario de campo de la Iglesia Mundial y director del Patrimonio White, que conserva los escritos de Elena White, una de las fundadoras de la iglesia".

"Ya hemos estado allí", dijo Nix.

El 24 de mayo, Camping dijo que había cometido un error de cálculo, y que el fin del mundo se producirá en octubre próximo.Enlace



Fuente: Adventist News Network / ANN




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lunes, 14 de diciembre de 2009

Justicia y Juicio. Por Ángel Manuel Rodríguez

La Biblia dice que “compareceremos ante el tribunal de Dios”. ¿Qué significa esto?

Muy a menudo el significado de expresiones puede ser elucidado al estudiar los pasajes bíblicos en los que son utilizados. En este caso, se trata de una práctica legal de la sociedad romana empleada por Pablo para dar a entender importantes verdades teológicas. Conocer esta antigua práctica es útil, pero el mismo texto bíblico nos ayuda al explicar su significado y su importancia doctrinal.

1. Origen de la frase. “Tribunal” es la traducción al Español del término griego bema. El significado literal de la palabra es “paso” (utilizado como una medida para designar aproximadamente un metro; literalmente, “un pie de largo”). Desde ese significado básico, bema llegó a designar una plataforma elevada al menos un pie por sobre el piso. Tales plataformas generalmente eran construidas en la plaza del mercado o cerca de ella y era utilizada por los oficiales romanos para emitir discursos (por ejemplo, Hech. 12:21) y para tomar decisiones judiciales. El magistrado se sentaba sobre una silla colocad sobre ella para dirigirse a los presentes. El término bema, por extensión, se aplicaba a la silla del magistrado. La “silla del juicio” era la silla de un tribunal.

2. Procedimiento legal. Frente al magistrado romano, permanecía el acusado y los acusadores. Durante el juicio a Jesús, Pilato se sentó “en el tribunal” (Mat. 27:11, 19; Juan 19:13). Los acusadores presentaron los cargos, Pilato permitió que Jesús se defendiera, y se dictó una sentencia legal (Mat. 27:13, 14, 24-26).

Encontramos una situación similar en Hechos. Cuando estaba en Corintio, los judíos llevaron a Pablo al “tribunal” (be-ma) de Galión, procónsul de Acaya (Hech. 18:12). Éste escuchó los cargos contra Pablo, pero determinó que, de acuerdo con la ley romana, no tenían base legal. Y “los echó del tribunal” (vers. 16). Los líderes judíos también insistieron en presentar cargos contra Pablo en Cesarea, ante Festo. “Al siguiente día se sentó en el tribunal, y mando que fuese traído Pablo” (Hech. 25:6). Los acusadores comparecieron y presentaron sus cargos contra Pablo, y se le dio una oportunidad de defenderse (vers. 7, 8).

Por lo tanto, esta silla era un tribunal público, un lugar donde el supuesto delincuente era llevado ante el oficial romano, que funcionaba como un juez. El acusado y los acusadores comparecían ante él, presentando sus argumentos y evidencias, y él escuchaba a la defensa. Después de una evaluación de las evidencias, el magistrado romano pronunciaba su decisión legal a favor o en contra del acusado.

3. Uso teológico. Esta práctica legal fue empleada por Pablo para ilustrar los procedimientos del tribunal celestial. En Romanos 14:10, se refiere a bema como “el tribunal de Cristo”, al igual que en 2 Corintios 5:10. Estos dos pasajes contienen varias ideas importantes. Primero, afirman que hay una corte divina en la que Dios, por medio de Cristo, opera como juez. La referencia es al juicio escatológico.

Segundo, que los creyentes cristianos comparecerán ante el tribunal de Dios para rendir cuenta de sus actos (Rom. 14:12). Al final de este proceso legal escatológico, “toda lengua confesará a Dios” (vers. 11) para reconocer la justicia de Dios.
Tercero, el pueblo de Dios también comparecerá ante él para recibir lo que se merece por “lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Cor. 5:10).

Cuarto, 2 Corintios 5:10 revela que, en el juicio, se analiza la evidencia y Dios pronuncia un veredicto sobre la base de esa evidencia.

Finalmente, deberíamos notar que Pablo no dice quién será el acusador. En 2 Corintios se sugiere que, en el reino celestial, el registro de nuestras obras hablará contra nosotros, pero otras evidencias bíblicas indican que el máximo acusador del pueblo de Dios es el enemigo (Zac. 3:1). Otros pasajes especifican que la defensa es presentada por nuestro abogado, Jesús (1 Juan 2:1; Heb. 7:25). Ya que lo confesamos aquí en la tierra, él confesará en el tribunal celestial de que le pertenecemos (Mat. 10:32; Luc. 12:8, 9).

No hay necesidad de que comparezcamos físicamente ante el tribunal de Dios, ya que Cristo nos representa allí. ¡Estas son buenas nuevas!


Fuente: Biblical Reseach Institute
Autor: Ángel Manuel Rodríguez. Doctorado en teología (ThD) Andrews University. Desde 1992 comienza a el trabajar para Biblical Research Institute (BRI) General Conference of Seventh-day Adventists y desde el 2002 es el Director. Autor de destacados libros y artículos en la revistas adventistas, destacándose su columna mensual en Adventist World. Fue director del Antillian College y vicepresidente académico del Southwestern Adventist University.
Fotografía: Juicio Final (Oleo sobre lienzo / 1615). Peter Paul Rubens. Alte Pinakothek (Munich)

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martes, 15 de septiembre de 2009

Pensamientos acerca del Milenio. Por Ángel Manuel Rodríguez

¿Por que no se podría resolver el problema del pecado, con todas sus ramificaciones cósmicas, en la segunda venida de Cristo? ¿Por qué Dios esperará hasta el fin del milenio para eliminar el pecado del universo?

El tema fundamental involucrado en el conflicto cósmico y el conflicto mismo no está confinado a este planeta. De acuerdo con las Escrituras, la solución al problema del pecado se realiza mediante etapas, por causa de la complejidad del problema y del interés de Dios por revelar al universo la justicia de sus decisiones y acciones. Encontramos en el milenio un evento escatológico indispensable que dará lugar a un reconocimiento cósmico de la justicia y el amor de Dios que reconciliará las cosas en el cielo y en la tierra (Apoc. 20:15-21; Col. 1:20).

1. El milenio crea el contexto adecuado para la conclusión de la controversia. Durante la Segunda Venida, el cosmos todavía no estará listo para la aniquilación del pecado en el universo. La Segunda Venida revelará que el sacrificio de Cristo no sólo salva a los pecadores arrepentidos; también los libera del poder esclavizante del pecado. Sin embargo, la erradicación del cosmos de un fragmento de la creación inteligente de Dios es incuestionablemente un paso más radical en su propósito redentor. Debe suceder en un tiempo apropiado, en el momento en que dará lugar a la restauración de la perfecta armonía en el universo, o shalom; o de otra manera se podría convertir en una fragmentación más pronunciada. El milenio provee el tiempo necesario para moverse hacia un consenso universal que apoye la solución divina del conflicto. Las criaturas inteligentes de Dios necesitan experimentar esta importante etapa del drama escatológico.

2. El milenio es un tiempo de reflexión y análisis cósmicos. Durante el milenio, los resultados del gran conflicto serán revisados tanto en el cielo como en la tierra. Después de la muerte de los malvados durante la Segunda Venida (Apoc. 19:21), Satanás y sus ángeles se hallarán prisioneros en un planeta desolado (Apoc. 20:2, 3). Serán forzados a reflexionar con respecto a su papel en el conflicto cósmico, al mismo tiempo que contemplan los resultados de su rebelión. Esta introspección contribuirá a la reconciliación del universo, indispensable para el final del conflicto.

La reflexión en el cielo se da en el contexto del juicio a los malvados (Apoc. 20:4; 1 Cor. 6:2, 3). Los redimidos se unirán a la corte celestial para examinar la vida de los que persistieron en su rebelión contra Dios. Tienen una contribución que hacer a la resolución del problema cósmico del pecado, ya que tienen un conocimiento personal de su poder esclavizante. Pero también experimentaron el poder redentor de la cruz y el insondable amor de Dios. Conocen por experiencia que no existen razones válidas que excusen la sumisión personal al poder de Satanás. Pueden testificar todo lo que Dios ha hecho para salvar a los pecadores arrepentidos, si ellos lo hubiesen deseado. Dios quiere que todas las criaturas inteligentes que permanecieron leales a él durante el gran conflicto, y que vivirán por la eternidad con él, participen del proceso judicial (Dan. 7:10). Los miembros del reino de Dios participarán de la decisión de erradicar del cosmos la anomalía del pecado; el pueblo de Dios sobre la tierra es parte de ese reino y gozará de los mismos privilegios.

3. El milenio conduce a una adoración universal. Al fin del milenio, la reflexión por parte de los poderes del mal en la tierra y la reflexión en forma de proceso judicial en el cielo llegarán a una misma conclusión. Ambos reconocerán que las decisiones judiciales de Dios son imparciales y justas. El malvado, Satanás, y sus ángeles comparecerán ante el trono de Dios para recibir los resultados de su rebelión (Apoc. 20:11, 12). Admitirán pública y voluntariamente que lucharon por la causa equivocada, confesarán la justicia de Dios, reconocerán el señorío de Cristo y aceptarán la sentencia divina pronunciada contra ellos (Fil. 2:9-11; Apoc. 16:5; Apoc. 19:1, 2). Entonces, cada criatura inteligente del universo se unirá en un canto de alabanza al amor y la justicia de Dios. En ese momento, el universo estará listo para ser testigo de la extinción eterna del pecado y de los pecadores de la creación de Dios. Para poder llegar a ese punto, es indispensable el milenio.


Fuente: Biblical Reseach Institute
Autor: Ángel Manuel Rodríguez. Doctorado en teología (ThD) Andrews University. Desde 1992 comienza a el trabajar para Biblical Research Institute (BRI) General Conference of Seventh-day Adventists y desde el 2002 es el Director. Autor de destacados libros y artículos en la revistas adventistas, destacándose su columna mensual en Adventist World. Fue director del Antillian College y vicepresidente académico del Southwestern Adventist University.
Ilustración: "El Juicio Final" (basado en Apocalipsis 20:12) de Gustave Doré

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