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sábado, 5 de marzo de 2011

Seis detalles sobre la segunda venida de Jesús. Por Marvin Moore

Mi esposa les puede decir que cuando ella va a ausentarse por varias horas, yo comienzo a preocuparme cuando no regresa a casa a la hora predicha. Afortunadamente, casi siempre tiene consigo su teléfono celular, y si no me llama, yo la llamo para saber cómo está.

El problema es que en algunas ocasiones, cuando sale de casa se olvida llevar su teléfono. Cuando sucede esto, y yo pensaba que regresaría a casa a las 8:00 p.m., si aún no ha regresado a las 9:00, comienzo a preocuparme, y cuando llegan las 10:00, ya estoy pensando si debo llamar a la policía para ver si ha habido un accidente en el área. Nunca he tenido que hacer esa llamada, pero he estado a punto de hacerla un par de veces.

No me importa tanto si mi esposa tiene que salir y regresa tarde, pero sí me interesa saber lo esencial: dónde está, la causa de cualquier retraso en regresar a casa, a qué hora puedo esperarla en casa, etc. Mi esposa ha aprendido que yo me preocupo bastante por su seguridad, así que si es posible, me llama para avisarme qué está pasando. Y por supuesto, se lo agradezco.

De una manera limitada, esto ilustra la preocupación que los cristianos a veces sentimos respecto del regreso de Cristo a este mundo. Así como mi preocupación por mi esposa, conocer los hechos puede ayudarnos a tranquilizar nuestra mente. A continuación encontrará seis detalles importantes que le serán útiles al considerar la segunda venida de Cristo.


Cuándo vendrá Jesús

Los discípulos de Jesús le preguntaron un día: “¿Cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?” (S. Mateo 24:3). Jesús respondió esta pregunta de dos maneras.

Detalle 1: No sabemos cuándo Jesús vendrá. Durante el último siglo, varios grupos e individuos han fijado fechas para la segunda venida de Jesús, incluyendo fechas en 1914, 1964, 1988 y 1994. Durante la década de 1990, muchas personas predijeron que Jesús vendría en o alrededor del año 2000. Pero Jesús dijo: “Del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre” (vers. 36).

No hay sentido en que nosotros pongamos fechas para la segunda venida de Jesús o nos emocionemos cuando otros lo hacen. Muchas personas se han cansado de ver fechas ir y venir sin que pase nada, y pierden toda esperanza en el regreso de Jesús.

Detalle 2: Podemos saber cuándo su venida está cerca. Jesús sí dijo que podemos saber cuándo su venida está cerca, así como sabemos que el verano está cerca cuando las hojas comienzan a brotar en los arboles (vers. 32, 33). También nos dio varias señales para poder saber cuándo se aproxima su venida.

Una de estas señales es la predicación global del evangelio. “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones —dijo él— y entonces vendrá el fin” (vers. 14).

Nosotros los humanos nunca sabremos cuándo cada persona en esta tierra habrá tenido la oportunidad de escuchar las buenas nuevas de Jesús y su propuesta de vida eterna a todo aquel que cree en él. Pero un punto es muy evidente: hoy es más fácil que en cualquier otro momento de la historia humana compartir las buenas nuevas con cada ser humano. Piénselo. Por varias décadas hemos tenido la televisión, la radio, los libros, revistas y periódicos; ahora tenemos la Internet y la telefonía moderna. Dadas las circunstancias apropiadas, el mundo entero podría enterarse del evangelio de un día para otro.

La Biblia también dice que, poco antes que Jesús regrese, el mundo se verá fascinado por el espiritismo y la comunicación con espíritus demoniacos. Por ejemplo, Jesús dijo que antes de su regreso “se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos” (vers. 24). En un pasaje similar en Apocalipsis, Juan dice que “espíritus de demonios, que hacen señales”, reunirán a los reyes de la tierra en todo el mundo, para la batalla de Armagedón (Apocalipsis 16:14-16). Además, Pablo dice que en el tiempo de la venida de Jesús, Satanás se revelará “con gran poder y señales y prodigios mentirosos” (2 Tesalonicenses 2:9).

Yo creo que no es casualidad que hoy día estamos viendo un aumento rápido en la “canalización” practicada por la Nueva Era y otras formas de comunicación con los muertos. Esta es una señal del pronto regreso de Jesús, y además es una advertencia de que no debemos aceptar a los obradores de milagros simplemente porque aparentan tener poderes sobrenaturales. Satanás puede obrar milagros, y obra sus milagros para engañar a la gente.


Cómo vendrá Jesús

Jesús predijo que antes que él regrese, impostores aparecerán en varios lugares de la tierra diciendo ser el Cristo. ¡Ten cuidado! —declaró—, porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán”. Por eso él advierte, “Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis” (S. Mateo 24:4, 5, 26).

Afortunadamente, nadie tiene que ser engañado. Hay tres maneras en que podemos reconocer al Jesús real cuando venga.

Detalle 3: Su venida será un evento público. El hecho es que la venida de Jesús será el evento más público en la historia del mundo. La Biblia dice: “Todo ojo le verá” (Apocalipsis 1:7), y Jesús mismo dijo: “Como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre” (S. Mateo 24:27).

No solo la venida de Jesús será visible, también será sumamente audible. Pablo dice: “El Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo” (1 Tesalonicenses 4:16). Además, le dijo a la iglesia de Corintios que “se tocará la trompeta” en la venida de Jesús (1 Corintios 15:52).

Detalle 4: Vendrá en las nubes. Jesús también dijo que vendrá “sobre las nubes del cielo” (S. Mateo 24:30), un detalle que se repite varias veces en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, en Apocalipsis, Juan escribió: “He aquí que viene con las nubes” (Apocalipsis 1:7). Luego, al describir una visión de la segunda venida de Jesús, Juan dijo: “Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre” (Apocalipsis 14:14).

Detalle 5: Los muertos serán resucitados. Jesús dijo, “Vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz” (S. Juan 5:28). “Los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida” (vers. 29). Jesús no dijo cuándo esto sucederá, pero Pablo explicó que sucederá en la segunda venida de Jesús: “el Señor mismo… descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero” (1 Tesalonicenses 4:16).

A raíz de lo anterior, sabemos que cualquier persona que asegure ser Jesús es un impostor, a menos que aparezca en las nubes de los cielos con el sonido de una poderosa trompeta y resucite a los muertos.


Cómo estar listos

La pregunta más importante es: ¿Cómo podemos estar tú y yo listos para el regreso de Jesús? La respuesta es el sexto detalle importante sobre su segunda venida.

Señal 6: Puedes estar listo. Algunas personas que piensan que están listas para la segunda venida de Jesús descubrirán que no lo están. Él advirtió: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos” (S. Mateo 7:21).

¿Qué debemos hacer tú y yo para estar listos para la venida de Jesús?

Primero, debemos reconocer los errores que hemos cometido y corregirlos. Si hemos perjudicado a alguien, debemos enmendarlo. Y aunque Dios no requiere de nosotros que venzamos todos nuestros malos hábitos antes que él nos acepte, sí quiere que los reconozcamos y nos dispongamos a vencerlos. La Biblia llama a este proceso “arrepentimiento” y “confesión”. Además, debemos aceptar la muerte de Jesús en la cruz por nuestros pecados y pedirle que perdone tales pecados.

Cuando hemos cumplido todas estas condiciones, Dios hace dos cosas por nosotros. Primero, nos perdona. Y segundo, transforma nuestras mentes y emociones para que ahora odiemos las cosas malas que antes amábamos, y amemos las cosas buenas que antes odiábamos. A esto se lo conoce como “nuevo nacimiento”.


La esperanza de la venida de Jesús

¿Te estás cansando del dolor, el sufrimiento, la enfermedad y la muerte? Dios promete que en el nuevo hogar que Jesús está preparando, él “enjugará… toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apocalipsis 21:4).

Cuando Jesús venga, aquellos amigos y seres queridos que eran creyentes y han muerto serán resucitados. Se reunirán con el pueblo de Dios que todavía vive sobre la tierra, “y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4:17). Con razón la Biblia nos dice: “Alentaos los unos a los otros con estas palabras” (vers. 18).

¿No te gustaría estar listo(a) para encontrarte con Jesús cuando venga? Todo lo que tienes que hacer es pedirle que entre en tu vida. ¡Y el mejor detalle de todos es que puedes hacer esta oración ahora mismo!





Fuente: El Centinela
Autor: Marvin Moore, escritor adventista, editor de la revista "Signs of the Times". Autor de mas de 30 libros, de los cuales han sido traducidos al español, "La Gran Catastrofe', "Anticristo y Nuevo Orden Mundial", "El desafió del Tiempo Final", "Evangelio & legalismo" y "¿Será que podría pasar?". Imparte seminarios a través del ministerio "Hope for the End Time" Seminars



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jueves, 6 de agosto de 2009

¿Dónde pasará usted el milenio? Por Marvin Moore

Hay dos puntos de vista distintos respecto de dónde pasaremos el milenio. Afortunadamente, la Biblia nos da una clara respuesta.

Yo estudio la Biblia con un grupo de creyentes, y buena parte de 2005 y 2006 lo ocupamos en la lectura del Apocalipsis. Una de las cuestiones que surgieron en el estudio fue dónde pasará el milenio el pueblo de Dios. Alguien dijo que pasaremos el milenio en esta tierra. Yo pienso que lo pasaremos en el cielo. En este artículo compartiré las razones bíblicas por las que creo esto.

La descripción del milenio se encuentra en Apocalipsis 20. Sin embargo, en todo el capítulo sólo el versículo cuatro dice algo acerca del pueblo de Dios en el milenio. Esto es lo que dice: “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años”.

El término señalado en letra cursiva (vivieron) expresa que los hijos de Dios resucitarán en ocasión de la segunda venida de Cristo, para luego reinar con él. Por lo tanto, este versículo es una imagen que describe al pueblo de Dios durante el milenio, después del retorno de Jesús. Sin embargo, se guarda absoluto silencio respecto de dónde estará el pueblo de Dios en ese tiempo. Afortunadamente, otros textos de la Biblia, algunos en el mismo Apocalipsis, proveen evidencia significativa de que los hijos del Señor pasarán el milenio en el cielo.

La promesa de Jesús

Durante la última cena con sus discípulos, Jesús les anunció que pronto los dejaría (S. Juan 13:33). Esta información perturbó el ánimo de cada uno de ellos, por lo cual, con la intención de consolarlos, el Señor les reveló dónde pasarían el milenio. “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis (S. Juan 14:1-3). Las siguientes declaraciones resumen lo que Jesús dijo:

- En primer lugar, él iría a la “casa” de su Padre (que la Biblia dice que está en el cielo; véase Hebreos 1:3; 8:1) a fin de preparar un lugar para sus discípulos.
- Luego, él retornaría a la tierra.
- Cuando volviera, él tomaría a sus discípulos (y a nosotros) para que estuvieran con él.
- Para que, finalmente, todos pudieran estar donde él está; es decir, en el cielo. Según el mismo Jesús, estaremos en el cielo con él después de su segunda venida, no en esta tierra.

Y hay más.

La separación de los justos y de los impíos

He encontrado que la mayoría de las personas que creen que los justos pasarán el milenio en esta tierra también creen que los impíos vivirán con ellos. La diferencia, dicen ellos, es que mientras hoy el mundo es gobernado por los impíos, después de la segunda venida de Cristo será gobernado por los justos.

El problema con esta interpretación es la siguiente: en ningún lugar del Nuevo Testamento se sugiere en absoluto que los justos y los impíos vivirán lado a lado después de la segunda venida de Cristo. Al contrario, Jesús dejó muy claro que los dos grupos estarán separados. En San Mateo 13:24-30, el Señor relató una parábola acerca de un labrador que sembró buena semilla en su campo, y luego una noche un enemigo esparció semillas de cizaña en todo el campo. Así es cómo Jesús interpretó esta parábola para sus discípulos: “De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre” (S. Mateo 13:40-43; la letra cursiva es agregada).

Las palabras en letra cursiva expresan claramente que en la segunda venida de Cristo los ángeles separarán a los impíos de los hijos de Dios.

Jesús enseñó la misma lección en la parábola de las ovejas y los cabritos: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos” (S. Mateo 25:31, 32). Jesús concluyó su parábola con esta declaración inequívoca: “E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna” (S. Mateo 25:46).

Si los impíos son separados de los hijos de Dios a la segunda venida de Cristo, no pueden al mismo tiempo convivir durante el milenio.

Un planeta devastado

La Biblia también dice que antes de la segunda venida de Cristo el mundo será devastado por terribles desastres naturales.

En Apocalipsis 7:3 y 4 leemos que los 144.000 justos vivirán en el mundo justo antes de la segunda venida de Cristo. El versículo tres dice que un ángel mandará a cuatro ángeles a que no hagan “daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos [los 144.000] de nuestro Dios”. Obviamente, una vez que los hijos de Dios sean sellados, la tierra, el mar y los árboles serán destruidos.

Y la tierra, el mar y los árboles forman parte del mismo sistema ecológico por el que hoy se preocupa la mayoría de los científicos. El Apocalipsis nos está diciendo que poco antes de la segunda venida de Cristo el mundo será devastado por desastres naturales terribles.

En Apocalipsis 6:12-14 leemos que el mundo será devastado por un terremoto global en la segunda venida de Cristo: “Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto... y todo monte y toda isla se removió de su lugar”. Este mismo terremoto es descrito en Apocalipsis 16:18: “Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra”. El versículo 20 agrega que “toda isla huyó, y los montes no fueron hallados”.

Se trata de un terremoto tan poderoso que pulverizará toda montaña y hará desaparecer las islas en el océano, dejando la tierra en la absoluta ruina. Pensemos en cómo quedaron las torres gemelas de Nueva York luego de los ataques del 11 de septiembre de 2001. ¡El terremoto de la segunda venida de Cristo destruirá los rascacielos de todas las ciudades de la faz de la tierra!

Finalmente, Jesús mismo dijo que la tribulación previa a la segunda venida de Cristo será tan severa que “si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo” (S. Mateo 24:22). En otras palabras, la raza humana se extinguiría si Dios no limitara los desastres naturales en el mundo durante el conflicto final. La segunda venida de Cristo pondrá fin a estas calamidades, ¡pero nuestro planeta no será un lugar muy habitable!

Ahora, preguntémonos: ¿vivirán los hijos de Dios en un lugar que fue devastado por la segunda venida de Cristo? La respuesta es obvia: ¡No!

Qué dice el Apocalipsis

De hecho, el Apocalipsis dice exactamente lo contrario. La Biblia nos da cuatro visiones de los hijos de Dios luego de la segunda venida de Cristo, y cada una de ellas es del cielo, no de la tierra.

La primera visión, en el capítulo 7, es de “una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero” (Apocalipsis 7:9; la cursiva es agregada).

Y notemos la condición ideal en la que su pueblo vivirá: “Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos... y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos” (Apocalipsis 7:16, 17). Nuevamente, ésta es una descripción de una vida perfecta en el cielo, ¡no una existencia entre los impíos en un planeta destruido!

La segunda visión del pueblo de Dios durante el milenio está en Apocalipsis 14:1, 3. Juan dice: “Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil... y cantaban un cántico nuevo delante del trono”. Nuevamente, los redimidos están delante del trono de Dios en el cielo, no en esta tierra.

La tercera visión, en Apocalipsis 15:2, nos muestra “a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio”. Apocalipsis 4:6 dice que “delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal”, lo cual significa que el mar de vidrio está en el cielo.
La contienda entre el pueblo de Dios y los poderes de la bestia terrenal (véase especialmente Apocalipsis 13) es el conflicto final entre las fuerzas del bien y las fuerzas del mal en nuestro planeta, y la escena de Apocalipsis 15 nos muestra quiénes han vencido “a la bestia y a su imagen”. Así, el conflicto entre el bien y el mal ha llegado a su fin. Los hijos de Dios están en el cielo delante del trono de Dios. Esto obviamente ocurre después de la segunda venida de Cristo, durante el milenio.

La visión final de los justos que vierte el Apocalipsis después de la segunda venida de Cristo, durante el milenio, está en el capítulo 19. Y aquí Juan lo dice claramente: “Después de esto oí una gran voz de gran multitud [los justos] en el cielo” (Apocalipsis 19:1; la cursiva es agregada).

Así, la evidencia de la Escritura es muy clara: El pueblo de Dios estará separado de los impíos en la segunda venida de Cristo; y estará con Dios en el cielo, no viviendo con los malvados en un mundo devastado.

En la conclusión de la investigación acerca del milenio, todas las personas del grupo de estudio de la Biblia coincidieron en el punto más importante: Cada uno de nosotros queremos pasar el milenio con Jesús. Esto significa que debemos conocerlo hoy y comprometernos a mantener una relación con él hasta que vuelva.

Yo invito a cada lector... a tener el mismo compromiso.


Fuente: El Centinela
Autor: Marvin Moore, escritor adventista, editor de la revista "Signs of the Times". Autor de mas de 30 libros, de los cuales han sido traducidos al español, "La Gran Catastrofe', "Anticristo y Nuevo Orden Mundial", "El desafió del Tiempo Final", "Evangelio & legalismo" y "¿Será que podría pasar?". Imparte seminarios a través del ministerio "Hope for the End Time" Seminars

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